Estamos convencidos que para ayudar a los niños desfavorecidos
a entrar en una verdadera fase de desarrollo, no basta alimentarlos y
mandarlos a la escuela.
Estos niños necesitan también construir su identidad y su
autonomía, encontrar sus raíces y descubrir horizontes diferentes. Les es
indispensable valorizarse y tener confianza en sí mismos: la creación
artística puede ser esa herramienta de desarrollo personal y colectivo. Y es
con ese fin, de desarrollor y de compartir, que obran los pintores que animan
los talleres de Constelación.